Este miércoles se ha presentado este programa, fruto de la unión del Consejo Español del Cerebro y la Organización Médica Colegial

 

Foto: Mara Parellada, Eva Ortega, Tomás Cobo, Mara Dierssen, Pedro Gullón y Álvaro Hidalgo en la presentación del Plan Español del Cerebro. (Cedida)

Entre 21 y 24 millones de personas sufren en España algún tipo de trastorno cerebral. Esto se traduce en el 43% del total de la población. Con estos datos se ha presentado este miércoles el Plan Español del Cerebro, fruto de la unión del Consejo Español del Cerebro con la Organización Médica Colegial (OMC). Se trata de un programa que reúne la perspectiva científica, pero también el punto de vista de los legisladores y financiadores, así como de los pacientes. «La salud del cerebro se ha convertido en uno de los mayores retos sociosanitarios, económicos, demográficos y éticos», ha resumido Eva Ortega, secretaria general de Investigación del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades.

Este plan, que ha sido presentado en «la casa de los médicos», la sede de la OMC, se basa en cinco ejes estratégicos, tal y como ha explicado Mara Parellada, presidenta de la Comisión Nacional de Psiquiatría Infantil y de la Adolescencia. El primero versa sobre los datos disponibles. «España carece de registros unificados de casi todo: de prevalencia, de continuidad…», ha afirmado. Por ello, van a impulsar un Observatorio Ibérico de la Patología Cerebral para monitorizar y coordinar la investigación en España y Portugal, además de tratar de conseguir medir el impacto económico y el análisis coste-beneficio de intervenciones.

El segundo punto se centra en la atención clínica, diagnóstico y tratamiento. La también profesor de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) afirma que España está «muy a la par» con otros países europeos y que «somos muy escuchados» a nivel clínico, diagnóstico y de tratamiento, pero es necesario mejorar la atención temprana y continuidad asistencial: «Es fundamental». Por ello, con este documento se promueve la monitorización continuada e intervenciones sostenidas con medidas de evaluación de los resultados clínicos; adoptar una nomenclatura basada en la evidencia neurocientífica disponible; y establecer modelos de atención intersectorial. En cuento a la atención, también ha insistido en que hay que tener en cuenta las «fallas de inequidad de accesibilidad«, es decir, que depende de donde se viva, se puede contar, o no, con ciertos servicios sanitarios.

El tercer eje se resume en el impulso a la investigación neurocientífica. «Pese a la excelencia, este tipo de investigación está infradotada en recursos», ha asegurado. Por ello, el primer punto es incrementar sustancialmente la financiación, seguido de la creación de una infraestructura nacional de investigación del cerebro, así como de la reducción de barreras burocráticas para ensayos clínicos y fomento de modelos innovadores como n=1.

Prevenir la salud cerebral es «la inversión del futuro»

El cuarto eje se sintetiza en promover y prevenir la salud cerebral. «Es la inversión del futuro», ha puntualizado Parellada. Para ello, se va a optar por campañas públicas sobre los factores de riesgo y autocuidado del cerebro, por la formación especializada para los profesionales sanitarios y la inclusión de la salud cerebral en el currículo escolar.

Pedro Gullón, director de Salud Pública y Equidad en Salud del Ministerio de Sanidad, ha participado en la presentación de este pionero plan y se ha detenido en las posibilidades de actuación desde el departamento dirigido por Mónica García: «En término de prevención, hemos estado manejando políticas en dos sentidos para la salud del cerebro, como es la prevención del alcohol y del tabaquismo, cuya ley tenemos casi escrita».

Tal es la importancia de la prevención que un 30% de los trastornos cerebrales se pueden evitar, según ha comentado Mara Dierssen.

Finalmente, el último eje va sobre la importancia de la participación del paciente y la sociedad en general, no solo para que se les escuche, sino para que se conviertan en uno de los actores que pueden aportar valor añadido en base a su experiencia.

¿Qué es la salud cerebral y cómo es en España?

Para explicar las dimensiones de la importancia de la salud cerebral, Dierssen ha recordado que la salud cerebral no solo afecta a nuestras capacidades cognitivas, sino que también al resto de nuestro organismo, incluso se ha visto que la capacidad cerebral influye en la capacidad metastásica.

Además, la prevalencia de las patologías cerebrales es «muy elevada», tiene unas características muy concretas e impacta en la calidad de vida del enfermo, así como de su entorno. Pero todo esto va más allá de lo sanitario e incluye a distintos ámbitos: «Tiene un impacto económico por la pérdida de productividad, en educación y en la sostenibilidad del sistema sanitario. En los últimos años, se ha incrementado el 59% el coste de las enfermedades cerebrales porque estamos en una sociedad que está envejeciendo. También hablamos del impacto de la polución, de las migraciones, de las redes sociales, de la inteligencia artificial… Tenemos que prepararnos para los cambios», ha sintetizado. Todas las cuestiones económicas han sido abordadas por Álvaro Hidalgo, presidente de la Fundación Weber, quien ha insistido en la necesidad de cuantificar los costes económicos para la sociedad en general.

Sobre los tipos de enfermedad cerebral, esta doctora en neurobiología ha confirmado que pueden ser neurológicas y psiquiátricas, y que su desarrollo es producto de la interacción genética con aspectos del entorno. Precisamente, la salud mental ha sido uno de los temas que más espacio han ocupado en la charla. Tomás Cobo, presidente de la OMC, ha querido recordar el Plan de Salud Mental 2025-2027, que recientemente se ha aprobado, con el acuerdo de las comunidades autónomas. «Es la primera acción de gobierno de Europa que trata de sensibilizar. Ha contado con la participación de muchos profesionales de la materia, como la presidenta de la Sociedad Española de Psiquiatría, Marina Díaz Marsá, o el jefe de Servicio de Psiquiatría del Niño y del Adolescente del Hospital Gregorio Marañón, Celso Arango. Todos juntos han conseguido una acción especialmente potente y que ha tenido repercusión en Europa», ha concluido.

Noticia – El Confidencial